"Las minorías han sido inducidas a adoptar una
imagen desvalorizada de si mismas y a interiorizar
una imagen de su propia inferioridad... Su primera
tarea debería ser eliminar de si mismos de esta
identidad destructiva que les han impuesto."
(Charles Taylor: Multiculturalism and “The Politics of Recognition.” Princeton: Princeton UP, 1992: 25-26).
imagen desvalorizada de si mismas y a interiorizar
una imagen de su propia inferioridad... Su primera
tarea debería ser eliminar de si mismos de esta
identidad destructiva que les han impuesto."
(Charles Taylor: Multiculturalism and “The Politics of Recognition.” Princeton: Princeton UP, 1992: 25-26).
Nosotros, los dominicanos. ¿Qué somos?, ¿de dónde venimos?
Querida prima Emi:
No creas que me he olvidado del compromiso de contarte la historia de nuestro país. En este blog iré colocándote mis versiones para que tú las leas.
Para comenzar, haremos el ejercicio de mirarnos al espejo. No es necesario que vayas a tu cuarto ni que lo busques en tu cartera. Para encontrar tu espejo bastará simplemente que me mires a mi o a cualquiera de tus hermanos.
Como verás, nosotros no somos blancos, ni completamente negros, ni tampoco indios, pero sí tenemos un poco de cada una de esas tres razas, lo cual nos hace especiales. Y es precisamente por eso que cuando contemos nuestra historia, es nuestro deber mostrar el mismo respeto hacia todas nuestras herencias, ya sea europea, africana o amerindia.
No creas que me he olvidado del compromiso de contarte la historia de nuestro país. En este blog iré colocándote mis versiones para que tú las leas.
Para comenzar, haremos el ejercicio de mirarnos al espejo. No es necesario que vayas a tu cuarto ni que lo busques en tu cartera. Para encontrar tu espejo bastará simplemente que me mires a mi o a cualquiera de tus hermanos.
Como verás, nosotros no somos blancos, ni completamente negros, ni tampoco indios, pero sí tenemos un poco de cada una de esas tres razas, lo cual nos hace especiales. Y es precisamente por eso que cuando contemos nuestra historia, es nuestro deber mostrar el mismo respeto hacia todas nuestras herencias, ya sea europea, africana o amerindia.
Una investigadora estadounidense de nombre Lynne Guitar que estuvo en República Dominicana haciendo una tesis escribió:
"Solo hay que ver las caras de la gente de lugares como San José de las Matas y San Juan de la Maguana para darse cuenta de que aun mucha gente india vive en la República Dominicana. Uno solamente tiene que pensar "un chin" (la palabra taína que significa "un poco") en las palabras y frases que se usan aquí, o sobre la comida que preparan los campesinos y como ellos la cultivan, o qué tipo de medicamentos caseros usan, o cómo crian los niños, o cómo hay aquí un sentido de comunidad que no existe en muchos lugares del mundo, para ver que aun pervive mucho de la cultura taína".
Como te habrás dado cuenta, en nuestro país también hay muchos lugares como Haina, Bonao, Baní, Cotuí, Mao, Bánica, Neyba, Jarabacoa, Jánico, Nagua, Macorís, etc. que aún conservan sus nombres indígenas. Igualmente casi todos nuestros ríos como Higuamo, Ozama, Yaque, Yuna, Nigua, Nizao, etc. han conservado sus nombres originales. También hay cientos de palabras taínas en nuestro vocabulario. Por ejemplo: tabaco, maní, ají, guanábana, yuca, guayaba, hamaca, casabe, jaiba, iguana, hicotea, comején, barbacoa, tiburón, huracán, bejuco, bija, carey, batea, lambí, bohio, yagua, canoa, mabí, batey y conuco, entre otras.
Pero todo esto queda como una simple retórica cuando vemos los resultados que la ciencia genética ha desentrañado acerca de nuestros orígenes.
Por ejemplo, cuando el Profesor Valencia-Rivera, de la Universidad de Mayagüez, estudió el ADN mitocondrial (ADNmt, que se hereda intacto por descendencia materna) de una muestra de 804 personas de 28 municipalidades boricuas, identificó sus orígenes en 27% africano, 12% caucásico y 61% amerindio, siendo mayoritarios los haplogrupos genéticos amerindios A y C con un 32% y un 22%, respectivamente (H. C. Fleming: "The People of Puerto Rico: A Bio-Genetic Overview").
En cuanto a nuestro país, la República Dominicana, hubo un estudio que determinó nuestros orígenes en 62% africano, 23% amerindio y 15% caucásico. El haplogrupo genético L, originario del África Noroccidental, fue mayoritario con un 23%, mientras que los haplogrupos amerindios C y D, aparecieron en un 6% cada uno.
Esos bajos porcentajes de haplogrupos caucásicos en Puerto Rico y República Dominicana (entre 12% y 15%) se explican en el hecho de que desde España emigraron a las Américas mucho más hombres que mujeres (recuerda que el ADNmt es femenino), por eso hay ciudades de países como Colombia en los cuales el ADNmt es amerindio en un 100%.
Espero que esta Introducción te haya resultado interesante. Muchos recuerdos y bendiciones para todos allá.
Capítulo I
La historia de nuestro país no es igual a la de países como México o Perú, donde existieron grandes imperios antes de la llegada de los españoles. Como se sabe, el desarrollo de nuestros taínos nunca sobrepasó la Edad Neolítica, empero, eso no ha sido un motivo para que los dominicanos nos sintamos acomplejados, a diferencia de otras nacionalidades hermanas a las cuales les ha sido particularmente duro aceptar el hecho de no haber sido la cuna de ninguna gran civilización importante.
Quizás ese sentimiento fue el que motivó al famoso paleontólogo argentino Florentino Ameghino (a quienes sus paisanos llaman "el genio"), a enunciar en obra "La Antigüedad del hombre del Plata" (1874) que los aborígenes americanos no solo eran autóctonos sino que el ser humano había surgido precisamente en las pampas argentinas.
Dicha tesis, muy defendida en un tiempo por algunos americanistas, se sabe que es completamente insostenible, entre otras cosas, porque en América no existieron los simios platirrinos, de alguno de cuyos ejemplares hace aproximadamente 150,000 años surgió en algún lugar del África el primer ser humano (la Eva Mitocondrial de la ciencia genética).
Además, también se sabe que los primeros habitantes de nuestro continente provenían de Siberia y cruzaron por el estrecho de Bearing durante la última glaciación, hace 12,000 años.
La expansión humana por América también fue una gran proeza para la humanidad.
Aquellos pequeños grupos de nómadas cazadores y recolectores que cruzaron el estrecho de Bearing quizás por accidente, se esparcieron desde el Alaska en el Norte hasta la Tierra del Fuego en el Sur dando lugar a importantes culturas y civilizaciones.
Los primeros habitantes de las Antillas Mayores fueron los indios guanahatabeyes, que al parecer son procedentes de la península de Yucatán. La fecha más antigua de Cuba es el 3190 aEC, mientras que para la isla de Santo Domingo la presencia humana se remonta al 2610 aEC. Pero las migraciones más importantes hacia nuestra isla provendrían de la región Orinoco-Amazónica de América del Sur. La primera de ellas fue la de los indios ciboneyes, a partir del 2000 aEC.
Tanto los ciboneyes como los guanahatabeyes eran cazadores, pescadores y recolectores que no conocían la alfarería ni la agricultura.
Nuestros primeros indios dedicados a la agricultura estable con quemas y talas cíclicas (conucos) llegaron alrededor del año 200 EC. Eran los igneris, los cuales habían sido desplazados de la isla de Trinidad por la invasión de otros indios.